Si no puedes contra ellos, R O N C A. “Un aprendizaje del Camino de Santiago”

Leonidas Guijarro/ septiembre 14, 2017/ DURANTE EL CAMINO

Si no puedes contra ellos, R O N C A.  Después de las ampollas, el cruce de los Pirineos y la subida de O Cebreiro, el psicoterror de El Camino que nos queda es:  los ronquidos en el Albergue.

De la misma manera con la cual pude vencer esos tres prejuicios hoy me toca hablar de los ronquidos en los albergues. Este prejuicio si es como lo pintan o quizás peor, todo depende de los integrantes de la banda que te toquen en la noche. No se pueden imaginar de la variedad de instrumentos en tonos bajos, agudos y muy graves que pueden aparecer.

La primera vez

Mi primera noche me tocó compartir con 09 mujeres, una gran fantasía, todavía no estaban cansadas, ese día yo pensé que esto sería una maravilla, pues nada más lejos de la realidad, a mi tercera noche intensa de serenatas varias a punta de ronquidos decidí tomar cartas en el asunto.

No son mi familia, pero lo serán por mis próximos 30 días, decidí concentrarme en los ronquidos, comencé a armar música con ellos a entender los diferentes tonos y esto lo convertí en mi hábito para conseguir descansar profundamente, en casa eso lo hago con la televisión, pero esto tiene a veces más volumen.

La norma

En el camino acostarse antes de las 11:00 de la noche es la norma y como me levantaba temprano a ducharme y salir antes del amanecer conseguí la manera de aceptar lo que para muchos es inaceptable.Más de 30 días hicieron un hábito, hoy en día duermo mucho mejor y logro poder obtener un sueño profundo.

El camino te enseña a aceptar, sonreírle al malestar y vencerlo.

Existe un enemigo peor que los ronquidos en el albergue

Muchos me dirán que use tapa oídos o los audífonos (Cascos) yo traté, pero prefería jugar al director de orquesta y buscar la melodía. ADICIONAL no hay nada más divertido que grabar un audio con esa sinfonía y enviarlo a los amigos.

Cuando me toque irme de este mundo tendré tiempo para dormir, como extraño esos ronquidos del camino.

Y si no puedes contra ellos, ronca.

 

 

Compartir esta entrada

Dejar un Comentar

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*
*