Yo siempre he querido hacer el Camino de Santiago, pero…

Leonidas Guijarro/ octubre 18, 2017/ ANTES DEL CAMINO

Es impresionante el poder que tiene la marca “El Camino de Santiago”, ya que cada vez que le comentaba a alguien de mi entorno que haría el camino, sabía a qué me refería, y las respuestas en su mayoría tenían en común el título que generó este artículo: Yo siempre he querido hacer el Camino de Santiago, pero…

Voy a tratar de enumerar las principales excusas de ese “pero”:

  • No dispongo de un mes libre en mi vida para eso.
  • Yo no soy religioso.
  • Lo tengo en mis pendientes para el próximo año.
  • Ve tú y me cuentas a ver si me animo.
  • No estoy en las condiciones físicas óptimas para el camino.
  • Voy a esperar que mi esposo (a) se anime y lo hacemos juntos.

La mejor de todas, fue única y de verdad quien me la dijo no sabe lo mucho que le recordaba haciendo cada ruta, y era esta:

  • Cuando las piernas no me rocen yo voy hacerlo.

A todas esas excusas gracias, mil gracias porque además de haber sido inspiradoras, se convirtieron en los objetivos que tomo como eje en esta plataforma, y fueron producto de mi análisis en esos primeros 900 km de mi primer camino.

Nunca caminarás solo.

La realidad cuando uno está en el camino es otra, conoces a personas con verdaderas excusas, con verdaderos impedimentos físicos, ateos o de múltiples religiones, veganos, vegetarianos, carnívoros, defensores de animales, algunos un tanto “animales”, gente de todas las edades y de lugares, que uno ni se imagina de cómo llegaron allí. Personas que llevan miles de kilómetros recorridos, otros que lo hacen por etapas o que simplemente viven en el camino.

Todos somos iguales

Ver personas con sobrepeso, sonriendo abiertamente y caminando llenos de placer, no tiene precio, otros padeciendo de dolores en las piernas o las típicas ampollas en los pies. Pero de repente tropiezas con un señor con más de 80 años, nada atlético y te dice, que él no se puede morir sin hacer el camino; eso pone a reflexionar al más guapo y osado. No me lo contaron, yo lo viví. Igual que un australiano que acaba de perder a su padre y decidió pasar su luto en el camino. Sólo esto es la punta del iceberg, ver abuelos con nietos, niños scouts en grandes patrullas o un loco como yo caminando sin saber qué le deparaba ese primer peregrinaje… Eso, es el día a día en el camino.

Anímate.

Para quien crea que debe preparar muchas cosas para realizar el camino, que esa no sea su excusa, lo más bonito que puedo contarte es que si te conectas con él y comienzas aceptar lo que quiere mostrarte todo saldrá de maravilla; es como si Santiago preparase un guion para cada uno de nosotros, eso es lo que llamo “la magia del camino”, en lo particular, “aquello lo que le pedí al camino el me lo daba” y “lo que no aproveché, no volvió de nuevo”

Cuando decidí usar el tag #HistoriasDelCamino no estaba equivocado, ahora decidí cambiarlo por #HistoriasDelCaminoDeSantiago porque lo que haremos será eso, contar todo desde experiencias propias o ajenas, muchas historias.

¡Vive la magia, déjate de excusas y vamos a Santiago!

 

 

 

 

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